“Cambacuá”: donde las tradiciones se mantienen

Foto de archivo

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Por Saúl Piña. En el Festival Nacional de Folklore del año 1993 por iniciativa del entonces Intendente Dr. Raúl Iturria, el escenario “San Pedro del Durazno “se vistió de fiesta para recibir una delegación de 30 miembros de la pintoresca localidad de “Cambacuá” que llegaron desde Paraguay, trayendo un original mensaje de candombe, que mostraba características musicales que provienen directamente de los primitivos candombes que se escuchaban en el Montevideo antiguo y que, luego sus descendientes (alrededor de 150 negros) se llevaron cuando tuvieron el privilegio de acompañar a José Artigas, en su último viaje a las tierras guaraníes.

Se denominan “Guardias de Artigas” y hasta nuestros días sus descendientes han sido celosos de mantener las más caras tradiciones orientales, ubicándose en una zona selvática a 300 kilómetros de Asunción.

Con el correr de los tiempos las tolderías se transformaron en un caserío y luego con el apoyo de las autoridades recibieron asistencia y cuentan con algunas comodidades, como Capilla, Escuela, Policlínica y hasta un cuadro de fútbol que se llama “Gral. Artigas”.

Desde siempre el 6 de enero se cumple una ceremonia muy especial recordando a San Baltazar, una práctica desconocida en el folklore Paraguayo que esta colectividad incorporó con gran fuerza. La existencia de este grupo en “Cambacuá” que supera las 1.500 personas, tiene una particular dimensión, más allá del acervo musical que conservan, por cuanto su verdadero valor radica en estar ante quienes durante generaciones supieron atesorar las ricas tradiciones culturales heredadas por sus ancestros, manteniendo vivo el espíritu de fidelidad y respeto, de los bravos orientales que ofrendando sus vidas lucharon por la patria.

En su corazón sigue vivo el espíritu de guerreros e idealistas, lo que ha sido motivo de unión y de fuerza para la supervivencia de la colectividad.

Lo que ocurre en “Cambacuá” (que en Guaraní quiere decir: Cueva de Negros), cobra singular valor, sobre todo en estos tiempos donde la identidad está en crisis, cuando debe ser el gran capital que deben defender países pequeños en territorio.

Corazón Lubolo

En estos días se operó un caso que debe ser destacado: Integrantes de la Comparsa “Corazón Lubolo” de Durazno visitaron “Cambacuá” del 2 al 5 de enero pasado, compartiendo con estos “uruguayos” días de extrema felicidad plenos de fraternidad y haciendo culto al Candombe.

Requisitos varios pautan convocatoria

Foto archivo: ensayo Corazón Lubolo

La vía para lograr este viaje, la realizó Roberto Sagardoy, quien hace algún tiempo había viajado concretando un taller sobre la fabricación de tamboriles, una artesanía que mucho domina y que, junto con “Corazón Lubolo” que fue fundada en el año 2001, junto con Iris Araujo, son el motivo de su existencia.

Es motivo de orgullo y alegría, que gente de Durazno haya estado en “Cambacuá”, compartiendo con este grupo de morenos que siguen honrando la memoria de nuestro héroe, que supo conquistar el espíritu del pueblo, con el ejemplo de sus luchas, sacrificios, triunfos y derrotas.

Publicado el 28 de enero de 2015 en Sociedad, Uruguay y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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