El ejemplo de “San Javier”

Foto de archivo

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Por Saúl Piña. El pasado año viajó a “San Peterburgo” una delegación del grupo de danzas “Kalinca”, miembros de la colonia Rusa de “San Javier” en el departamento de Rio Negro.

Fue una experiencia muy rica, donde los jóvenes llevaron un mensaje muy colorido, mostrando como es Uruguay en aquellas lejanas tierras, desde donde arribaron sus ancestros.

Una larga historia

Durante la 2da. Presidencia de José Batlle y Ordoñez–1911—1915—llegaron desde Rusia, colonos nucleados en la figura de Basilio Ludko.

Ya desde el año 1860 el Uruguay en un acto de gran generosidad, venía recibiendo inmigrantes de varias partes del mundo. Ello resultó muy beneficioso, tanto por la cantidad como por la calidad de los ciudadanos que llegaban a trabajando, fundamentalmente en el cultivo de la tierra, contribuyendo a dar fisonomía vigorosa y particular a la nacionalidad forjada por tradiciones artiguistas, cumpliendo—sin saberlo, la sentencia del Prócer que dice: “No esperéis nada si no de vosotros mismos”.

El 27 de julio de 1913 llegaron al puerto de Montevideo 300 familias que fueron trasladadas en vapor por el río Uruguay, hasta el “Puerto Viejo” en el departamento de Río Negro.

Se iniciaba así una larga y rica historia de trabajo, sacrificios e ilusiones. Habían llegado desde Rusia y pertenecían a la religión de “Nuevo Israel” y eran perseguidos por la Rusia Zarista.

En el Uruguay encontraron la paz que buscaban y el gobierno de Batlle les otorgó 900 hectáreas. El inicio fue muy duro y cuenta la historia que el alimento básico diario por mucho tiempo, era sopa de ortiga.

Las primeras viviendas eran similares a las llamadas “Isba” características de la zona del Cáucaso y muy parecidas al tradicional rancho de terrón nuestro.

El tiempo transcurrió y se construyeron 100 viviendas a la vera de una avenida que llamaron “José Batlle y Ordoñez”. El esfuerzo y el trabajo dieron sus frutos y anualmente las cosechas aumentaban y es bueno destacar, que fueron ellos quienes introdujeron el cultivo del girasol en nuestro país, elaborando aceite y también explotando en forma muy tecnificada la apicultura, que prácticamente no existía.

Con el tiempo se instaló un molino harinero y galpones para almacenamiento de la producción, todo funcionando bajo el sistema cooperativo, que era nuevo en el país.

Los tiempos difíciles que enfrentó al país, afectaron seriamente a los pobladores de “San Javier”, pero siguieron en el trillo de sus mayores, que había venido con la ilusión de criar su familia y trabajar para poder superar los escollos que la vida presenta.

Actualmente se dice que la población de descendientes Rusos de “San Javier” constituye la más numerosa en el exterior.

Desde 1913 han sabido conservar con particular orgullo sus tradiciones y costumbres, trabajando, defendiendo la familia y elaborando Borsch, que es el plato más popular de la cocina ucraniana y que se elabora en base a remolacha.

Un claro ejemplo de que el esfuerzo siempre paga y una muestra más del espíritu generoso , de aquellos vecinos que ofrecieron el afecto y los medios para que estas familias rusas vivieran en un escenario de espíritu fraterno, paz y trabajo pleno.

Publicado el 2 de febrero de 2015 en Sociedad, Uruguay y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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